LA IGLESIA EN MISIÓN

LA IGLESIA EN MISIÓN

En medio de tantas circunstancias sin precedentes, la Iglesia de Dios inicia su período de 2020-2022. La pandemia de la COVID-19 continua su marcha. Las familias, poco a poco, procuran normalizar la vida cotidiana. Las grandes industrias especialmente del transporte y turismo intentan reanudar sus operaciones. Todo mundo está a la expectativa que pronto se mejoren los tratamientos terapéuticos y que salga una vacuna efectiva en la prevención de la pandemia.

Las escuelas, universidades, los museos, parques y bibliotecas públicas empiezan lenta y gradualmente a abrir sus puertas. Los pastores e iglesias de la Iglesia de Dios han acatado las directrices estatales y federales con relación a no reunirse en grupos grandes, usar mascarillas, proteger a los más vulnerables y guardar la distancia entre otras prudentes prácticas para detener el contagio con la COVID-19.

A pesar de la pandemia y las protestas masivas que se han dado en varias grandes ciudades, los pastores y congregaciones de la Iglesia de Dios no han descuidado su compromiso misional. El Dr. Tim Hill, supervisor general, a través de varios medios, ha reconocido la fidelidad de la Iglesia de Dios en permanecer enfocada en su compromiso con la Gran Comisión. Él al igual que otros miembros del Comité Ejecutivo General han hablado al respecto y han reiterado el cometido de la Iglesia de Dios a cumplir la misión de Dios.

UNA IGLESIA RELEVANTE
El lema general para el 2020-2022 es “La Iglesia en Misión.” La eficacia y efectividad de la Iglesia de Dios en la finalización de la Gran Comisión requiere que ella sea RELEVANTE. Hay que percatarse de las incidencias que impacta y afectan a las comunidades alrededor. El oportuno mensaje de las buenas nuevas debe ser comunicado en un lenguaje claro, sencillo que conecte con todos los segmentos de la sociedad. Hay que demostrar interés por la persona y su vida real. Hay que limitar el uso del lenguaje eclesiástico a los foros apropiados.

UNA IGLESIA QUE ATIENDE A LAS PERSONAS
De igual manera, la Iglesia en misión, expresa su compromiso con acciones concretas. Es decir, ella ATIENDE a las necesidades holísticas de las personas. La muestra del evangelio con conductas y acciones concretas evita la apatía e indiferencia. De no ser así, se cumple de labios, pero no de corazón. El evangelista Mateo lo dijo de esta forma: “¡Así dejen ustedes brillar su luz ante toda la gente! ¡Que las buenas obras que ustedes realicen brillen de tal manera que la gente adore al Padre celestial!” Mateo 5:16.

UNA IGLESIA LLENA DEL ESPÍRITU SANTO Y CON FRUTOS
También es importante afirmar que la Iglesia en misión depende grandemente de la llenura del Espíritu Santo. Es el poder del Espíritu Santo que la impulsa a ser testigo en todo el mundo. La Iglesia que se somete a la llenura del Espíritu Santo mide su éxito por los resultados, los frutos que glorifican solamente a Dios puesto que la misión es de Él.

El éxito medido por el valor de las instalaciones, la presencia de las “estrellas” del evangelio con quienes se asocian o asisten a las iglesias o por el auspicio de los mega eventos que hacen mucho ruido, no cuentan con fruto que perdure. Este supuesto éxito a veces parece que es para honrar a algún individuo, programa u organización y no a Dios. Las iglesias de la Iglesia de Dios en misión practican la santidad, obediencia, misericordia y compasión al hacer justicia amando y defendiendo a los inmigrantes, refugiados, pobres y desamparados. Es decir, las iglesias actúan, hablan e interceden por los que no tienen voz y el fruto se ve en el gran número de familias que se unen a formar parte de la Iglesia de Dios.

UNA IGLESIA MULTIGENERACIONAL
En el cumplimiento de la misión, las iglesias de la Iglesia de Dios reclutan, alientan, adiestran y envían a los jóvenes sin olvidar las demás GENERACIONES Las nuevas generaciones poseen las aptitudes y habilidades necesarias para mantener la relevancia. Ellos y ellas cuentan con la influencia y energía para relacionarse con las grandes empresas e instituciones. Hay que adiestrarlos y confiar en ellos y ellas para que lleven mucho fruto, expandan el reino de Dios y llenen la tierra de la gloria de Dios, sin dejar atrás a las otras generaciones.

¡Qué el Señor ayude a los pastores y las congregaciones de la Iglesia de Dios a ser la Iglesia en Misión y perseverar en el cumplimiento de la Gran Comisión hasta que Cristo venga por Su Iglesia!