Redimiendo las Temporadas de la Vida

Redimiendo las Temporadas de la Vida

Hace algunos años atrás, sorprendí a mi familia llevándolas a un espectáculo de Disney. Al hacer la pre-compra de los boletos, el vendedor me advirtió que no se aceptaban devoluciones. ¨Muy bien¨, le dije, y medio escribí la fecha y la hora en mi agenda.

Al acercarse el día, observé que mis hijas se llenaban de emoción. Ni siquiera mi esposa sabía de lo que se trataba tal sorpresa. Y al parecer, ni yo mismo sabía la sorpresa que me iba a dar.

Al acercarnos a la arena de espectáculos ese gran día, ¡mis ojos se llenaron de terror al ver salir a familias enteras del espectáculo! Pensé que la hora que había escrito en mi agenda era la hora en que teníamos que salir de casa, pero en realidad era la hora en que comenzaba el espectáculo. Mi mente voló al día en que escuché aquellas palabras siniestras del vendedor que decían: ¡No se aceptan devoluciones!

Después de recobrar la razón, pensé en lo mucho que nos podemos perder, si las bendiciones que tanto añoramos disfrutar en la vida las buscamos ya muy tarde. Cuando se nos pasan las oportunidades, no se aceptan devoluciones.

La Palabra de Dios nos ayuda a anticipar las oportunidades, en lugar de descubrirlas ya tarde con mucho remordimiento. El apóstol Pablo escribió lo siguiente: ¨Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos¨. (Efesios 5:15-16).

Una manera prudente de vivir, requiere que ¨aprovechemos al máximo cada momento oportuno¨ (5:16 NVI) o que literalmente redimamos el tiempo. En los días de Pablo, el término traducido como ¨redención¨, era usado cuando una persona pagaba el precio total de un producto en el mercado. Y la palabra traducida como ¨tiempo¨, se refería no a toda una vida, sino a la temporada de la vida, u ¨oportunidad¨ en la que la persona se encontraba. En otras palabras, debemos de aprovechar al máximo la temporada de la vida en la que por el momento nos encontramos.

Pero, desgraciadamente en su lugar, los niños quieren ser más grandes, los solteros se quieren casar, las parejas quieren tener hijos y los viejos extrañan los tiempos de jóvenes. En cada temporada de la vida, tendemos a añorar las bendiciones de otras temporadas –futuras y pasadas- y nos perdemos de las oportunidades que nos ofrece el día de hoy.

Imagínese lo que usted haría si se enterara de que éste es su último mes de vivir. ¿Qué es lo que usted haría? ¿Pasaría más tiempo con su familia y amigos? ¿Su vida sería diferente si se enterara de que éste es su último mes? Le apuesto a que sí.

Tome la misma actitud con respecto a las temporadas de la vida. ¿En qué temporada se encuentra usted en este momento? ¿Es soltero? ¿Ya se han ido sus hijos de su hogar? Cuando el tiempo con sus hijos pasa, ya no hay vuelta atrás. Una vez que la oportunidad de servir a Dios, estando joven pasa, puede que nunca más se pueda presentar.

Quizás usted necesita admitir que ha desperdiciado muchos años de su vida. Yo admito haberlo hecho. Pero podemos empezar a caminar sabiamente este año. Dios nos da el tiempo como un regalo –un regalo que debemos de aprovechar al máximo. Pero recuerde que el año pasado no da devoluciones. ¡Así es que redima su tiempo hoy!

Por: Charles Swindoll

Close Menu