¡GRACIAS SEÑOR!

¡GRACIAS SEÑOR!

Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, Hebreos 12:28 (NVI).

La vida diaria de todo discípulo de Cristo debe incluir la práctica intencional de dar gracias. Cuando seamos bendecidos por la generosidad de alguien, tomemos tiempo para expresarle nuestra gratitud con un correo electrónico, texto o una breve llamada telefónica. También se puede enviar una tarjeta de agradecimiento con sus palabras personales de gratitud.

Una palabra de gratitud amable y sincera alegra el día. Saber que los gestos de amor cristianos son valorados fortalecen los vínculos interpersonales.

Aceptemos que a todos nos agrada que nos den las gracias. Incluso el Señor. El Dador de toda buena dádiva y don perfecto (Santiago 1:17), nuestro Padre celestial, se siente complacido con nuestras expresiones de gratitud hacia Él. Su voluntad es que en adoración le expresemos: ¡Gracias, Señor!

El apóstol Pablo nos amonesta a que demos gracias a Dios en toda situación, porque eso es lo que Dios espera de cada uno de nosotros, 1 Tesalonicenses 5:18. De la misma manera, el escritor de la Carta a los Hebreos, afirma dicha verdad: “Nosotros estamos recibiendo un reino que nadie puede hacer tambalear. Por eso seamos agradecidos y adoremos a Dios de la manera que a él le agrada. Hagámoslo con respeto y con temor” (Hebreos 12:28 PDT).

Permitamos que nuestra relación con Dios y los demás siga madurando. Demos gracias por todo.  Honrémoslo de la manera más sencilla y gentil, dándole las gracias.

El equipo de Ministerios Hispanos le da las gracias por su continúo apoyo en el desarrollo e implementación de la visión y misión de dicha oficina de la Iglesia de Dios.

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