El cuidado personal del pastor: un compromiso de toda la vida

El cuidado personal del pastor: un compromiso de toda la vida

Su espíritu puede atravesar por un período de aridez espiritual 5 o 7 años antes de su jubilación. Para terminar con fuerza, temprano en el ministerio debe aprender a rejuvenecer su espíritu.

La mayoría de los fieles de una congregación no imaginan las altas demandas del ministerio ni cuán exigentes pueden ser los miembros de una iglesia. Cuando los jóvenes pastores recién comienzan en el ministerio, piensan: qué bien me siento; esta gente me necesita; me valoran. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, los constantes llamados pueden agotar la paciencia del pastor. Siempre bastará una llamada para tener otra crisis que atender. Para los jóvenes ministros es como alimento, no así para los ministros mayores.

Si su congregación sabe que usted está de vacaciones a unas 50 o 100 millas de distancia, es muy posible que no vacilen en llamarlo para que oficie en un funeral. Esta es una situación comprometedora. Podrían acusarlo de indolente, si usted dice: “Lo siento, pero no puedo. Estoy de vacaciones. He hecho los arreglos necesarios para que en mi ausencia otro ministro se haga cargo de atender funerales y visitas a los hospitales. Tenga la bondad de llamar a esa persona.”

Algunos pastores ni siquiera piensan que pueden rehusar interrumpir sus vacaciones si surgiera alguna emergencia en la iglesia, porque temen que la gente se disgustará si se llegan a enterar que el pastor no estuvo dispuesto a atender un funeral. Cuando un pastor ha servido por más de 30 años y en tiempos de debilidad ha tenido que ser fuerte por otros, el desgaste puede ser demasiado severo. Lo más probable es que nunca pueda librarse de tal demanda.

Las congregaciones esperan que sus pastores les presenten los mejores programas y prediquen los mejores sermones. Cuando el sermón de un domingo llega a su fin, es tiempo de pensar en el sermón del siguiente domingo. Después de 30 años de sentir la constante presión de predicar sermones inspiradores, un pastor puede sentirse agotado, especialmente si no ha tenido tiempo de renovar su propio espíritu. Ministra con el espíritu vacío. En tiempos como estos es cuando los sermones comienzan a repetirse.

Una congregación que no da a su pastor considerable tiempo de esparcimiento para que renueve su espíritu, sacrifica una efectividad a largo plazo. Un pastor no puede desarrollar su profundidad espiritual si dedica 60 horas a la semana a solucionar los problemas de otros y no se ocupa de renovar su propia vida espiritual.

Función del período sabático en el cuidado personal de toda la vida

Como pastor, usted debe cuidarse de tal manera que pueda continuar un largo trecho. Por esto el período sabático es de tanta importancia. Es esencial para la efectividad a largo plazo.

En realidad, el proceso de planificación previo a la jubilación que propongo debe repetirse cada 4 años. Al cabo de 4 años, la iglesia necesita evaluar el buen o mal éxito con que cumplieron los objetivos que se habían planteado y después plantear una serie de objetivos para los siguientes 4 años. Después de esto, el pastor de inmediato toma otro período sabático.

Tiempo de aprendizaje

La fórmula que incluye un período sabático cada 4 años desafiará a una congregación a establecer metas y a cerrar la brecha que se abre entre pastores y congregaciones en un pastorado a largo plazo. Un período sabático cada 4 años revitalizará su ministerio y le dará oportunidad de realizar aquellas cosas para las que normalmente no tiene tiempo, como visitar otras congregaciones.

Un plan sabático debe incluir oportunidades para el aprendizaje. Su congregación y los líderes de su iglesia deben entender que usted aprende tanto de otras iglesias como de otras oportunidades educativas que a su regreso pueden beneficiar a la iglesia misma. El concepto de permitir que usted visite otras iglesias, asista a seminarios, a conferencias, o a clases no es algo que la junta directiva de la iglesia o los laicos en general deben considerar como una posibilidad. La vida de la congregación y de la sociedad esta cambiando rápidamente, y las oportunidades que ofrece un período sabático hará posible que usted no se quede en el pasado.

El componente educativo debe ser solo un tercio del período sabático. Se debe dedicar dos tercios al verdadero descanso sabático para renovar su vitalidad y hacer aquellas cosas que disfruta.

Tiempo para mantener la vitalidad espiritual

Su vitalidad espiritual es la característica más importante que usted puede ofrecer a su congregación. Su vida se convierte en un símbolo vivo de los mensajes que predica a su congregación cada domingo. Usted se convierte en ejemplo de lo que predica. Cuando usted habla, la gente oye; ven su gozo y su paz y sienten que usted tiene algo que ellos no tienen.

Es difícil que un pastor predique acerca de la paz, el amor, y el gozo cuando él mismo se siente exhausto. Pararse ante una congregación por obligación es lo último que un pastor quiere hacer, especialmente si se siente agotado, escéptico, decepcionado, y crítico de sí mismo. Cuando un pastor se siente agotado, pronto puede convertirse en símbolo de un mensaje distinto. Pronto los fieles notarán que sus sermones no reflejan la manera en que vive. Como consecuencia, tal vez se pregunten si el ministerio es de valor alguno para ellos.

Los padres del desierto iban al desierto porque no había distracciones en la simpleza de la vida en ese lugar. En el desierto volvían a su vida de oración y a reunirse con Dios. Después de que se sentían renovados, volvían a la congregación para enseñar, predicar, y proveer cuidado pastoral. Después volvían al desierto para otro período de renovación. Todo pastor que vive el ajetreo de hoy, debe también oscilar entre el desierto y el tiempo de ministerio.

Algunos creen que un pastor debe esperar 8 años después de comenzar en una iglesia para gozar de un período sabático. Creo que puedo ver algunas razones de esperar hasta el séptimo o el octavo año, pero me inclino a pensar que los sabáticos deben comenzar después del cuarto año. Después del primero, los sabáticos deben repetirse cada cuatro años. La congregación que no ofrece a su pastor un período sabático será finalmente la que pierda.

El mejor momento para negociar acerca de un período sabático es antes de que oficialmente comience su ministerio en una nueva congregación. Establezca claramente los términos. Explique a la congregación: “Esta es la manera en que quisiera trabajar, y sé que la congregación se beneficiará si cada 4 años me concede un período sabático de tres meses”�. Si esta medida no se comenta desde el principio, después, cuando pida a la junta directiva de la iglesia que le conceda un período sabático, parecerá que está mendigando.

Si una iglesia quiere conservar su equipo pastoral de buena calidad, esta medida necesita aplicarse a cada uno de los integrantes de este cuerpo ministerial. Una iglesia debe ser conocida por guardar el día de reposo, y el período sabático es parte de ese reposo. Hay un mandamiento acerca del descanso. “Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás”� (Éxodo 23:12).

Algunos en la iglesia tal vez dicen: “No entiendo por qué el pastor tiene tiempo sabático. A mí no me lo dan”�. Sin embargo, quienes se dedican al ministerio rara vez tienen un día de reposo si se considera que la mayoría trabaja diez horas los domingos. En el mundo no cristiano, la mayoría de los empleados gozan de un fin de semana de dos días. Lamentablemente, la mayoría de esas personas creen que los pastores deben tener solo un día libre. Si el pastor dedica su día libre a lo que la mayoría de las personas hace los sábados ““compras, jardinería, limpieza, reparaciones, lavado”“, en realidad no hay tal día libre. Es en este momento cuando debemos aprender de nuestros amigos judíos. Para tener un verdadero día de reposo es necesario tener un día de preparación. El viernes, al atardecer, los judíos deben tener hecho todo su trabajo. La casa debe estar limpia. La comida debe estar preparada. El césped debe estar podado. Ninguna de estas cosas debe hacerse durante el día de reposo de 24 horas.

Quienes se desempeñan en el ministerio necesitan 2 días libres cada semana y mantener su horario bajo las 50 horas a la semana. Esto es cinco días de la semana con 10 horas de trabajo; todavía son 10 horas más de lo que cualquier otra persona trabaja en una semana normal. ¿Cómo influiría en la vitalidad del ministro tener 2 días libres a la semana? Generalmente, recibo una risita de respuesta cuando pregunto a los pastores: “¿Cuándo fue la última vez que tuvo un fin de semana largo?”� En el ministerio no hay fines de semana largos. Los pastores trabajan arduamente los domingos, y los sábados se preparan para el domingo. Es posible que descanse el lunes o algún otro día de la semana.

La mayoría de los laicos durante un año pueden gozar de 11 fines de semana largos. En otras palabras, salen del trabajo el viernes en la tarde y regresan el martes en la mañana. Si multiplicamos estos 3 días por 11 semanas, y después el resultado por 4 años, el resultado será el equivalente de un tiempo sabático de 3 meses. En este sentido, un pastor que cada cuatro años toma un sabático de tres meses goza del mismo derecho que el promedio de los laicos.

Se debe hablar claramente acerca de los períodos sabáticos por causa del reposo, para que el pastor pueda gozar de salud y sentir entusiasmo por su ministerio. Así, cuando llegue a sus últimos cinco años de ministerio no se sentirá completamente exhausto.

Los ajustes en la mitad de la jornada

Cuando usted ha llegado a la mitad del curso de su ministerio, tal vez se sienta poco satisfecho con el fundamento sobre el que se levanta su ministerio. Esto puede producir sentimientos de culpa y depresión. He aquí algunas cosas que considerar en caso de que necesite hacer un ajuste en la mitad de su ministerio.

Algunos se inician en el ministerio y después reconocen que ese no es su llamado. No tienen la gracia ni los dones que se requieren para ser eficaz como pastor. Estas personas necesitan reevaluar su llamado, y preguntarse: ¿es esto lo que quiero hacer el resto de mi vida?, ¿estoy equipado para ser el siervo que Dios espera que sea, o hay algo más que me atrae?

He visto pastores que han dejado su iglesia después de evaluar su llamado porque estaban exhaustos. Tal vez este no sea el mejor tiempo para que usted evalúe la legitimidad de su llamado. La evaluación del ministerio tiene relación con el discernimiento espiritual. Si cree que no ha dedicado todo su tiempo y energía al ministerio, tal vez sea tiempo de que se pregunte: ¿por qué no me siento motivado?; ¿por qué no soy más eficaz? El discernimiento espiritual viene cuando usted dedica tiempo al ayuno y a la oración con el fin de tener un claro sentido de la dirección de Dios para su vida.

Conocí a un ministro que decía: “No era eficaz ni estaba centrado en mi deber. Ahora estoy cerca de los 50 años de edad, y reconozco que o perdí tiempo o dediqué demasiado tiempo a las cosas erroneas”�. Él cambió al aprender lo que es esencial para ser un pastor dinámico que se ocupa de que las personas que no conocen a Cristo lo conozcan. Él aprendió a implementar esa filosofía en la congregación para que los nuevos se sintieran acogidos. Un pastor que necesita hacer este tipo de ajustes en la mitad de su pastorado es posible que también necesite un mentor o un grupo de apoyo que lo ayude a descubrir y a cambiar sus prioridades.

Un pastor también necesita claridad en cuanto a la naturaleza esencial de su llamado y cómo cumplirlo. La congregación tal vez quiera tener a su pastor encadenado para que haga lo que ellos quieren, pero el pastor necesita percibir si Dios quiere que trabaje de otra manera. El trabajo del pastor es transformar vidas. Si el pastor y la iglesia no se ocupan de transformar vidas, entonces la iglesia es una simple agrupación social. Si el pastor puede entender lo que es esencial, cambiará sus prioridades y hará frente al ministerio en una manera distinta.

Cómo mantener la buena forma espiritual

Una de las paradojas del ministerio es cuando los pastores eran laicos que se alimentaban espiritualmente con la Palabra, la oración, y la adoración. Pero cuando estas disciplinas se convierten en las herramientas de la ocupación diaria del pastor, puede familiarizarse tanto con ellas que ya no surtirán efecto para su propio alimento.

Prácticamente no hay manera de que rinda cuentas del cuidado de su vida espiritual. Su congregación no dice: “Pastor, no sabe cuánto nos alegra que haya pasado la mañana en oración”�. Lo único que lo motiva a atender su vida espiritual es su hambre por una mayor intimidad con Dios.

Como pastor, usted constantemente debe buscar maneras de mantenerse espiritualmente en forma. Esta es la clave de un pastorado de largo plazo. Necesita prestar seria atención a su vida espiritual. El cuidado personal es importante. El cuidado personal es lo primero que se deja de lado cuando comienza a dedicar 50 o 60 horas a la semana al ministerio. Evalúe su carga de trabajo, y después haga los ajustes necesarios para sustentar su vida espiritualmente.

Todo pastor necesita un director espiritual que ore por él y se reúna periódicamente con él para conversar acerca de su vida espiritual. Sus necesidades espirituales no son las mismas que las de las personas en su congregación. Un director espiritual adiestrado sabe cómo suministrar el consejo espiritual que usted necesita porque conoce su personalidad y temperamento. No menosprecie el valor de contar con alguien que supervise su experiencia espiritual. Cuando dedique tiempo a la ayuda de un director espiritual, su inversión en usted lo mantendrá espiritualmente vivo y en forma para enfrentar lo que reste de su jornada en el ministerio.

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