¿A quién deportaría Jesús?

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El caso del Pastor Noé Carías, que mencioné la semana pasada, se ha hecho notorio a través de los Estados Unidos. Pero su situación también ha hecho resaltar que en este momento ICE (la agencia de migración) también tiene detenidos a otros tres pastores evangélicos, Julio Morán y Anna Escobar en Georgia y a Juan Gutiérrez en Virginia. Por otro lado el Pastor José Chicas en una iglesia en Carolina del Norte ha pedido y recibido santuario en una iglesia local para así evitar ser deportado.

La retórica popular, promovida por el presidente Trump, pone el énfasis en la minúscula minoría de inmigrantes que han cometido algún crimen. Sin embargo, la abrumante mayoría de los inmigrantes en los Estados Unidos son personas que contribuyen al bienestar nacional y la gran mayoría de ellos se identifican como cristianos. Por ejemplo, un 20-25% de los indocumentados en el país son evangélicos y muchos de ellos son pilares en sus iglesias y comunidades, tales como los pastores detenidos al momento.

Los once millones de indocumentados se encuentran ante un sistema migratorio disfuncional. Su mano de obra es solicitada y son parte del sector productivo del país. Pero el parálisis político nacional hace imposible que se aprueben leyes que hagan posible que ellos legalicen su estado migratorio. Bajo las administraciones de los dos presidentes anteriores, Bush y Obama, los agentes migratorios utilizaban su discreción judicial para permitir que siguieran sin mayores problemas aquellos indocumentados que no tuvieran antecedentes judiciales. Era un reconocimiento de que la situación era demasiado complicada y que la respuesta no estaba en tratar de deportar a once millones, sino en cambiar las leyes y arreglar el sistema migratorio. Pero la administración Trump ha cambiado esta práctica y ha dicho que todo indocumentado es propenso a ser deportado, no importa su historia o su contribución.

En un país que habla de valores cristianos y familiares, surgen preguntas claves para los cristianos de todos los lados del debate. Siendo que la deportaciones están rompiendo a familias y siendo que un alto porcentaje de los deportados son cristianos, ¿qué peso debe tener eso en las discusiones? ¿Será que los cristianos debieran pensar de otra forma sobre el asunto?

En la década de 1990 se hizo popular la pregunta hecha originalmente por el Rev. Charles Sheldon en 1896. “What would Jesus Do?” (¿Qué haría Jesús?). ¿Cómo trataría esto Jesús? ¿Cómo lo debieran tratar los que nos llamamos seguidores de Cristo Jesús? En otras palabras, ¿a quién deportaría Jesús? ¿Cuáles son las bases bíblicas y teológicas para deportar a un creyente en la fe, siendo que el sistema de migración no funciona, siendo que las personas que se quieren excluir son a los pobres, siendo que los pobres tienden a ser más cristianos que los ricos?

Apocalipsis 7:9,10 plantea una visión futura en que todos los creyentes estarán adorando juntos al Cordero. ¿Será que alguna persona se encontrarán con un deportado y tendrá que decirle “yo fui quien trabajé para que te deportaran. Por causa mía tu familia fue destruida y tus niños crecieron sin padre.”? El Señor nos perdona, pero ¿querré yo adorar al Cordero bajo esas circunstancias?

Por: Juan Francisco Martínez