Los amish crecen un 18% en los últimos 5 años

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Los amish establecieron el pasado año nuevas colonias en Bolivia, Argentina y Canadá, con una membresía en aumento y un alto porcentaje de sus jóvenes optando por permanecer voluntariamente dentro de sus comunidades que viven por filosofía y creencias de espaldas a muchos aspectos de la vida moderna.

La población total de este grupo religioso es de unos 308.000 personas, un crecimiento de un 18% en los últimos cinco años, según una investigación del Centro de Estudios Anabaptistas y Pietistas del Elizabethtown College de Pennsylvania.

La extensión geográfica de los Amish es mayor de lo que se cree normalmente. Están presentes en 21 estados norteamericanos, aunque su población se concentra mayoritariamente en Pensilvania, Ohio e Indiana. También hay grupos en Canadá y algunos minoritarios en el resto del continente. Mirando hacia atrás, los amish siempre han crecido, ya que doblaban su población más o menos cada 22 años, informa Joseph Donnermeyer, el profesor del Estado de Ohio que dirigió la parte del censo de los EEUU en 2010 en lo que se refería a la religión.

El crecimiento puede quizás no ser tan visible desde fuera del entorno amish, pero los asentamientos rurales definitivamente lo confirman. La población Amish en 1992 era de 123.000, en el 2008 llegaba a los 227.000, con un crecimiento anual superior al 4%. Se han realizado varias películas dedicadas a la peculiar forma de vida de los Amish, la más famosa “Único testigo”.

El cine ha internacionalizado la imagen del grupo y en la actualidad son uno de las atracciones de muchas rutas turísticas en la costa Este de los Estados Unidos.

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EN BOLIVIA Y ARGENTINA

Los dos asentamientos en Latinoamérica fueron fundados el año pasado luego que las antiguas comunidades menonitas en esos países (muy cercanas a los amish) se comunicaran con los amish de Norteamérica para evaluar la posibilidad de afiliarse, declaró Steven Nolt, del centro de estudios que ayudó a coordinar la investigación demográfica.

En años recientes, los miembros de Bolivia y Argentina han sufrido problemas financieros y de aislamiento social, por lo que líderes de los amish de Ohio viajaron a Sudamérica, y enviaron a dos familias para que se asentaran allá y crearan comunidades a las que los menonitas se pudieran incorporar.

Además han enviado equipos para ayudar en proyectos de construcción. Usualmente los amish norteamericanos no hacen proselitismo ni envían misioneros. La comunidad en Bolivia, conocida como la Colonia Naranjita, se encuentra a unos 120 kilómetros (75 millas) al sudoeste de Santa Cruz, mientras que la colonia en el noroeste de Argentina está en una zona rural al este de Catamarca. “Esto es algo nuevo y diferente que ilustra una estrategia inusual de los amish para adquirir nuevos miembros”, estimó Nolt.

FACTORES DE CRECIMIENTO

Su crecimiento es debido en parte a la alta tasa de natalidad y la mínima deserción de miembros en la comunidad a pesar de pasar un tiempo obligatorio fuera de la misma al llegar a la edad adulta, antes de decidir su futuro. Su promedio de hijos es de 6,8, lo que pone a este grupo en cabeza de la natalidad mundial.

Las familias Amish no creen la práctica de los métodos anticonceptivos que no sean naturales, y además ven una bendición tener muchos hijos. La economía sencilla, razonable y transparente también ha sido un factor en el aumento de la población, dijo Donnermeyer.

En términos generales, los amish son un buen valor económico para las comunidades rurales. Tienen capacidad de creación de empresas y son más propensos a comprar productos locales.”

Además, los residentes amish no basan su actividad comercial en el dinero del gobierno, continúa Donnermeyer; y tienen un desempleo muy bajo y rara vez necesitan ayuda social.

FUERA CON LOS FALSOS MITOS

Como parte de su filosofía de vida, los residentes amish pagan los mismos impuestos que los demás ciudadanos. “La idea de que los amish no pagan impuestos es la mayor mentira de la mitología de los amish”, dijo Donnermeyer.

Los amish, explica Donnermeyer, no están aislados y ajenos a la civilización que les rodea. “Quieren estar lo suficientemente cerca a una ciudad para cubrir las necesidades básicas, como un banco, hospital, etc Creo que para eso Ohio es la mezcla perfecta.”

A medida que la población crece, la comunidad amish y sus vecinos comienzan a fusionarse. Ya es normal en Middletown ver carretas tiradas por caballos estacionadas en las calles.

SU HISTORIA

Relata el historiador español Mario Escobar que los amish son sin duda uno de los movimientos más curiosos de los grupos reformados del siglo XVI y XVII. Su instalación en los Estados Unidos les permitió conservar intactas sus peculiaridades religiosas y culturales.

En la otra orilla del Atlántico, en Europa, desde su separación en los años 1693 a 1693 del grupo menonita principal, los problemas en la comunidad Amish iban en aumento. Las persecuciones religiosas del siglo XVIII empujaron a los amish y otros grupos anabaptistas a emigrar de Europa a América.

Pennsylvania era el lugar más propicio para su instalación y en 1707 llegó el primer amish a la colonia. Detrás de él se produjo una oleada de emigraciones que continuó incesante hasta 1756.

Una segunda oleada se asentaría en Kansas entre los años 1815 y 1860. De Pennsylvania los amish se trasladaron a Ohio, Indiana, Illinois y Michigan, en busca de tierras más baratas. Los pocos amish que permanecieron en Europa, terminaron por fusionarse con sus hermanos menonitas.

Los Amish se caracterizan por no tener local o templo de iglesia, suelen reunirse en algún salón grande o por las casas. Potencian la humildad y rechazan todo tipo de soberbia. La Biblia es para ellos su única fuente de autoridad, creen el sacerdocio universal de los creyentes y viven separados del resto del mundo. Prohíben el acceso a todo tipo de tecnología y prefieren que sus miembros trabajen dentro de la comunidad.

En su culto se comparte una predicación sencilla y algunos himnos cantados sin música. La participación en la comunión se realiza dos veces al año, una en primavera y otra en otoño. Practican el bautismo de adultos, sus bodas son austeras y los novios no comparten anillos, ya que el grupo está en contra de cualquier tipo de ostentación.

La mayoría hablan el dialecto alemán que trajeron sus antepasados de Suiza, aunque en muchas comunidades se habla inglés. Aunque como es lógico, dentro de los amish hay algunas posturas diferenciadas y diferentes sensibilidades.

Los Amish justifican su separación del mundo y su rechazo a la tecnología en las enseñanzas del apóstol Pedro, la carta a los Romanos y las epístolas de Juan y Santiago.