El 94,6 % de las familias retornadas a Honduras vive en área rural, según OIM

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El 94,6 % de las familias deportadas a Honduras vive en el área rural, el 50 % no tiene acceso a un saneamiento adecuado y uno de cada diez menores reside en una casa construida de adobe y con piso de tierra, informó hoy la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Entre los datos recogidos por un estudio de la OIM destaca que el 70,8 % de los menores deportados a Honduras tiene ya a su alcance agua potable y el 83,9 % a energía eléctrica.

Estas son algunas de las cifras que arroja el estudio “Hogares de Movilidad Humana sobre Vivienda de Niñez y Adolescencia Migrante no acompañada retornada”, que divulgó este miércoles la organización en un comunicado.

Otra circunstancia que refleja el estudio es que el 50 % de las familias hondureñas deportadas “no tiene acceso a un inodoro conectado a alcantarillado”, es decir, que estás personas “utilizan inodoro conectado a fosa séptica, letrinas e incluso un pequeño porcentaje 0,9 % no tiene ningún tipo de acceso a inodoro”.

La falta del servicio sanitario puede contribuir, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a “la transmisión de bacterias, virus y parásitos”, y es una de las principales causas de enfermedades diarreicas, que anualmente producen “miles de muertes infantiles”, añadió la OIM.

Además, representa “un importante problema de seguridad, especialmente en niñas, adolescentes y mujeres que corren el riesgo de sufrir acoso o abusos sexuales por la noche en lugares apartados de la vivienda”.

El informe de la OIM también destaca que uno de cada diez menores retornados habita en viviendas con piso de tierra y con paredes de adobe (barro y paja), lo cual, según el Banco Mundial, es un indicador de pobreza.

Esas condiciones reflejan que la niñez y adolescencia en Honduras es “vulnerable” a enfermedades parasitarias o el mal de chagas, señala la investigación realizada entre noviembre de 2015 y marzo de 2016 y para la cual se entrevisto a 981 adultos y 143 menores.

El análisis de la OIM enfatiza que la población retornada presenta “condiciones que potencian enfermedades que afectan su desarrollo físico, nutricional y cognitivo”.

Ante este panorama, la OIM llamó la atención al Gobierno, sociedad civil y familiares de los retornados a que “garanticen los derechos” de los menores para que gocen del “más alto nivel de salud posible y crezcan en un entorno digno en el que se priorice su protección y se brinde lo necesario para que alcancen el máximo de su potencial”.EFE